La Unión Sindical Obrera (USO) denuncia que los datos del Índice de Precios de Consumo (IPC) publicados por el INE correspondientes a agosto de 2026, con un alza interanual del 4,3%, confirman una tendencia «preocupante», que la vida sube mucho más que los salarios y que las familias trabajadoras continúan perdiendo poder adquisitivo «mes tras mes».
Según el INE, la tasa anual del IPC se situó en el 4,3%, siete décimas más que en julio y el nivel más alto desde febrero de 2023. El IPCA, indicador comparable a nivel europeo, alcanzó el 4,6%. Todas las comunidades autónomas registraron aumentos, destacando Cantabria (5,1%), Galicia (4,8%), Castilla y León (4,7%) y Madrid (4,7%).
Para USO, la inflación «vuelve a golpear a las familias» mientras los salarios se quedan atrás. «Con convenios que firman subidas del 3,02%, muy por debajo del IPC, la población trabajadora se está empobreciendo», ha denunciado el secretario general de USO, Joaquín Pérez.
El sindicato señala que el aumento de los productos afecta directamente a la cesta de la compra y a los gastos básicos, que ya absorben una parte creciente del presupuesto familiar. «Con la vivienda disparada y la alimentación encareciéndose de forma sostenida, la inflación real que sufren las familias es muy superior a la media general», ha apuntado USO.
Por último, el sindicato ha advertido de que esta «desconexión» entre precios y salarios está consolidando un fenómeno cada vez más extendido: «trabajadores pobres y personas con empleo que no pueden cubrir adecuadamente sus gastos esenciales».
«El SMI no garantiza una vida digna y afecta de forma desproporcionada a quienes tienen salarios más precarios y jornadas parciales, que ven cómo sus ingresos quedan aún más lejos del coste real de la vida. En general, la vida sube más que los salarios, y eso es insostenible. Las subidas salariales deben estar vinculadas al IPC y, como mínimo, igualarlo. De lo contrario, cada año somos más pobres», ha reiterado.


