El acuerdo alcanzado entre la Unión Europea (UE) y el bloque de Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) ha generado un debate dividido en el sector agroalimentario español, creando tanto amenazas como oportunidades. Aunque el Gobierno español subraya la importancia de una zona de libre comercio con los países de Mercosur, el acuerdo ha provocado un fuerte descontento en agricultores y ganaderos, quienes temen que el acceso más libre de productos sudamericanos les perjudique en términos de competencia. En contraste, algunos sectores como la industria transformadora, representada por la patronal FIAB, se muestran favorables a las perspectivas de expansión comercial.
El sector ganadero es uno de los más afectados, especialmente con las concesiones que el acuerdo otorga a Mercosur para el vacuno y las aves de corral, aunque con limitaciones de acceso gradual para evitar un impacto inmediato. Por otro lado, los productos de aceite de oliva, vino y lácteos españoles podrían beneficiarse considerablemente, aunque los plazos para esas ventajas pueden extenderse hasta diez años.
Según Gabriel Trenzado, director general de Cooperativas Agro-Alimentarias, «hay sectores con oportunidades, como los mediterráneos, pero no hemos logrado las mejores condiciones de acceso inmediato a Mercosur». La falta de alineación entre los intereses defensivos y ofensivos en las negociaciones puede generar desequilibrios en el futuro.
Condiciones del acuerdo con Mercosur
El acuerdo incluye concesiones en productos clave como vacuno, aves de corral, etanol y arroz, pero con un acceso gradual y limitaciones a los volúmenes de exportación: el 1,5% de la producción de carne de vacuno y el 1,3% de las aves de corral. Para los productos exportados por España, la liberalización beneficia al vino, aceite de oliva, chocolate y lácteos, aunque las ventajas también tienen plazos dilatados de implementación.
El sector de pesca también podría beneficiarse, con una liberalización en la materia prima, como la sepia y los calamares, aunque el desarme arancelario se realizará en 16 etapas, lo que alarga el proceso de apertura.
Las salvaguardas
Para mitigar el impacto en los productores europeos, el acuerdo incluye salvaguardas que establecen medidas de vigilancia y reacción ante aumentos repentinos de importaciones o caídas de precios. Estas salvaguardas, que afectan a productos como vacuno, aves, arroz o azúcar, permitirían la reimposición de aranceles si los problemas con los productores comunitarios son graves. Sin embargo, Trenzado ha señalado que «ya le gustaría» al sector español contar con salvaguardas similares en acuerdos con países como Marruecos.
Comercio España-Mercosur
El comercio agroalimentario entre España y Mercosur está muy desequilibrado. En 2024, las exportaciones españolas a Mercosur suman 463 millones de euros, mientras que las importaciones ascienden a 4.118 millones anuales. Los productos más exportados son aceite de oliva (106 millones), vino (33,6 millones) y frutas de hueso (31,8 millones), mientras que las importaciones españolas más relevantes son tortas y habas de soja (1.880 millones), café (381 millones) y crustáceos (317,4 millones).
Ganadores y perdedores
El acuerdo con Mercosur trae oportunidades y amenazas para el sector agroalimentario. Por un lado, se eliminan aranceles de hasta el 35% en productos clave como aceite de oliva, vino, frutas, quesos y productos transformados. En el caso de las importaciones, la mayor seguridad en el abastecimiento de granos esenciales como la soja podría beneficiar a la industria de los piensos.
Sin embargo, el acuerdo también plantea un riesgo para los sectores ganaderos y de frutas y hortalizas, debido a la competencia de productos de bajo coste de países como Brasil y Argentina, especialmente en el mercado de cítricos y zumos. Según Trenzado, el acuerdo «es desequilibrado» y refleja que el sector agroalimentario no ha tenido suficiente peso en la negociación, ya que «han pesado otros intereses».
