El Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares (TSJIB) ha ratificado la procedencia del despido disciplinario de un jefe de planta que convirtió su lugar de trabajo en un centro de beneficio personal. Según la sentencia, el trabajador instaló de forma clandestina equipos informáticos destinados al minado de criptomonedas, utilizando de manera ilícita el suministro eléctrico y la conexión de red de la compañía.
El fraude fue descubierto tras una auditoría interna motivada por un incremento anómalo en la factura eléctrica de la planta, dedicada a la gestión de residuos biosanitarios. Al inspeccionar las instalaciones, la dirección halló una infraestructura de computación de alto rendimiento oculta en una zona de acceso restringido, diseñada para operar las 24 horas del día.
En su resolución, los magistrados subrayan que el empleado incurrió en una «transgresión de la buena fe contractual» y un abuso de confianza flagrante. La sentencia destaca que el jefe de planta no solo utilizó recursos materiales ajenos para una actividad lucrativa privada, sino que lo hizo ocultando deliberadamente los equipos para evitar que el coste de la energía —extraordinariamente alto en el minado de activos digitales— recayera sobre su propio bolsillo.
Aunque el trabajador intentó impugnar el despido alegando que los equipos no interferían con la maquinaria de la planta, el tribunal ha sido tajante: el uso de la infraestructura de una empresa para fines privados de esta magnitud es motivo suficiente para la rescisión del contrato sin indemnización. 5056
