El suelo industrial de Cartagena crecerá en torno a 700 hectáreas y no se autorizarán plantas de biogás y fotovoltaicas sobre él en la propuesta que el Gobierno municipal incorporará a la aprobación provisional de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana, según explicó la alcaldesa, Noelia Arroyo, tras una reunión mantenida con los líderes de las organizaciones empresariales y vecinales, coincidiendo con la fase final de análisis de las alegaciones al planeamiento.
La propuesta contempla incorporar 6.984.744 metros cuadrados de nuevo suelo industrial, que se distribuye en tres ámbitos situados al norte y al este del municipio: el entorno de la depuradora de Cabezo Beaza, el espacio comprendido entre Los Camachos y el este de El Algar, y la zona de Los Carboneles, en la carretera de La Palma.
Esta ampliación se añade a la ya contemplada en Escombreras, donde en la aprobación inicial del plan la superficie industrial pasó de 7,7 a 9,8 millones de metros cuadrados, además de 459.000 metros cuadrados de suelo urbanizable industrial. Antes de la revisión del planeamiento, el suelo industrial existente en Cartagena suma 21.212.444 metros cuadrados, entre suelo urbano y urbanizable.
Las propuestas, según Arroyo, son fruto del análisis de necesidades y oportunidades, el estudio de alegaciones y el diálogo con personas e instituciones como las presentes en la reunión, a la que asistieron Ana Correa, presidenta de COEC; Miguel Martínez, presidente de la Cámara de Comercio; los presidentes de los polígonos de Los Camachos y Cabezo Beaza, Antonio Betancor y Francisco Bernal; Antonia González, presidenta de la Asociación de Empresarios de la Construcción y Actividades Conexas y Tomás Sánchez, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos.
Durante la presentación, el Gobierno local subrayó que la ampliación permitirá al Ayuntamiento disponer de suelo propio para instalaciones de carácter estratégico, una capacidad que en la actualidad es limitada. La generación de nuevo suelo industrial garantizará además que el Consistorio cuente con el 10% de esa superficie, que podrá destinarse a infraestructuras estratégicas, servicios avanzados y apoyo a la captación de inversiones, con iniciativas como la reciente cesión de suelo al centro de capacitación de la FREMM.
El documento definitivo refuerza la protección del uso industrial del suelo disponible. El Plan General establece que las plantas de biogás o fotovoltaicas quedarán prohibidas en ese tipo de suelo. Solo podrán implantarse cuando estén diseñadas para el suministro energético de una inversión industrial. El objetivo de la medida es evitar usos ajenos a la actividad productiva que tengan escasa generación de empleo. Los proyectos de estas características que no cumplan esa condición deberán plantearse en suelos con otra clasificación y su idoneidad será estudiada por el Gobierno de forma individual.
Otra de las novedades es la flexibilización de la altura máxima de las naves industriales. Frente al límite vigente de 7 metros, ampliable a 11 metros con puente grúa, el nuevo texto fija una altura de referencia de 12 metros y permite autorizar mayores alturas cuando el proyecto industrial lo requiera, eliminando en la práctica un tope que condicionaba determinadas actividades, en especial las logísticas.
La alcaldesa anunció a los líderes empresariales que los servicios técnicos de Urbanismo ya trabajan en la incorporación de estas modificaciones para elevar el documento a aprobación en un pleno extraordinario que se convocará en el plazo de dos semanas.
Además, el Gobierno municipal mantendrá una ronda de contactos con los grupos municipales para buscar el mayor consenso posible en esta fase final de tramitación del plan.
