La Consejería de Empresa, a través del Instituto de Fomento (Info), ha presentado este lunes un estudio que identifica cuatro grandes focos de dependencia exterior que condicionan la competitividad de la economía de la Región de Murcia.
El análisis, elaborado por la nueva Unidad de Vigilancia de Mercados, señala a China, Brasil, Ucrania y Estados Unidos como los principales suministradores extracomunitarios de los que depende el tejido productivo regional, una vez excluidos los combustibles.
El trabajo identifica tres sectores no energéticos especialmente estratégicos por su impacto transversal y su exposición al riesgo internacional: los cereales, los plásticos y el material eléctrico.
Según el informe, el cereal sostiene la base agroalimentaria regional, mientras que los plásticos y los componentes eléctricos resultan críticos para la actividad manufacturera, industrial y tecnológica de la comunidad.
La consejera de Empresa, Marisa López Aragón, ha asegurado que este estudio aporta una «radiografía rigurosa» de las vulnerabilidades más sensibles de la economía regional.
«La internacionalización ya no depende solo de vender bien o de producir bien; depende también de anticipar mejor, de diversificar a tiempo y de tomar decisiones con información fiable», ha subrayado la titular de Economía durante la presentación de la nueva unidad.
El informe analiza 14 escenarios de disrupción agrupados en tres bloques: alteraciones en rutas, conflictos geográficos y disrupciones políticas.
Entre estas amenazas figuran una eventual tensión bilateral con Marruecos con efectos en el estrecho de Gibraltar, una escalada en Asia oriental que afecte al estrecho de Taiwán y al mar del Sur de China, y la disrupción del corredor ucraniano del mar Negro.
El mapa de riesgos se completa con el uso estratégico de controles de exportación y un posible régimen de sanciones coordinadas contra China por parte de actores internacionales.
Según ha explicado López Aragón, estos procesos pueden traducirse en «sobrecostes, retrasos, menor previsibilidad y pérdida de competitividad» para las empresas de la Región, lo que convierte a la resiliencia en un elemento clave de la política económica regional.
A partir de este trabajo, el Info pondrá en marcha la elaboración de un mapa sectorial junto al tejido empresarial para detectar nuevas cadenas de suministro críticas y definir planes de actuación adaptados.
El informe plantea ya líneas de fondo como la diversificación de proveedores y el refuerzo del valor añadido de la estructura productiva regional para proteger el empleo y la inversión.
